7 de enero de 2007

La difusión del vídeo de la ejecucion de Sadam Husein, último ejemplo de 'periodismo ciudadano', hace reflexionar a los periodistas convencionales


La difusión por internet del vídeo de la ejecución de Sadam Husein es el último ejemplo global de "periodismo ciudadano" o, si lo preferimos, de "periodismo no convencional". Un caso que demuestra, una vez más, que cualquier ciudadano que tenga una noticia de alcance puede difundirla de forma masiva sin filtros ni censuras. Ya no hay barreras. Esta capacidad que la tecnología ha otorgado a la ciudadanía, denominada comúnmente "periodismo ciudadano", "periodismo 3.0" o también rebajando su "categoría", "medios sociales", provoca distintas reacciones entre periodistas y medios de comunicación tradicionales acostumbrados a ejercer precísamente como filtros de la información que hasta hace bien poco sólo ellos podían difundir masivamente.

El diario El País publicó ayer un interesante artículo, 'El cadáver de Sadam Husein sigue dando guerra', con reflexiones de periodistas de todo el mundo provocadas por la difusión por internet del vídeo de la ejecución del ex presidente de Irak.

Según estas reflexiones los periodistas de medios convencionales ven en el "periodismo ciudadano" el riesgo de que se difundan contenidos manipulados y propaganda (algo que por otro lado también pasa en sus medios ¿o no?). Sin embargo también perciben ventajas antes inexistentes como que ahora "disponemos (...) de un enorme observatorio sobre la sociedad" y se hacen preguntas como la siguiente "¿qué hubiese pasado en la Alemania nazi si alguien hubiese grabado y publicado lo que pasaba en los campos de concentración?" -y afirman que- "La posibilidad de denunciar crímenes y atrocidades aumenta enormemente y puede contribuir a detenerlos. (...) La libertad de expresión aumenta, y con ella la capacidad de control sobre los poderes... el resultado neto entre riesgos y ventajas es positivo".

Lo que sigue es un resumen de 'El cadáver de Sadam Husein sigue dando guerra' publicado ayer por El País.

El cadáver de Sadam Husein sigue dando guerra

"El vídeo del ahorcamiento de Saddam Husein, grabado aparentemente con un móvil y colgado en la Red el pasado 30 de diciembre, había sido visto hasta ayer unas 14 millones de veces sólo en Google. Calcular con exactitud cuanta gente en total ha visto el macabro filme (...) es prácticamente imposible, teniendo en cuenta las infinitas posibilidades de acceso ofrecidas por páginas como Youtube, toda clase de motores de búsqueda, medios, blogs y foros en Internet; y por la opción de transmitirlo y verlo vía móvil. (...).

George W. Bush habló el jueves por videoconferencia con el primer ministro iraquí. Ambos "convinieron" en la necesidad de investigar la grabación y el presidente comentó que la ejecución debería haber sido conducida "de una manera más digna" (...).

Pero la difusión masiva de esta noticia también pone el acento sobre la enorme potencialidad de las tecnologías disponibles: cámaras en teléfonos móviles y posibilidades inmediatas de conexión a Internet.

(...) hay potenciales reporteros digitales por todas partes. Ningún obstáculo para la publicación, gracias a la Red, a Google, Youtube, etc. Y una audiencia potencial inmensa. (...). "Disponemos gracias a esas tecnologías de un enorme observatorio sobre la sociedad", reflexiona en una entrevista telefónica Jean-Pierre Elkabbach, periodista de referencia en Francia y presidente de la emisora Europe 1. "Una oportunidad fantástica, pero también un riesgo importante. En la Red, prácticamente, no hay filtros. Todo puede colarse -contenidos manipulados, de propaganda, que violan la privacidad o la dignidad humana- y alcanzar directamente al usuario".

"Estas tecnologías enriquecen el debate, pero han cambiado radicalmente el papel de los periodistas", observa desde EE UU Bill Kovach, ex periodista de The New York Times, y fundador del Comittee of Concerned Journalists (...). "El nuevo escenario exige que nos convirtamos en fiables autentificadores. Tenemos que aprender a detectar en el océano de contenidos las mentiras o las manipulaciones que las nuevas tecnologías permiten. Ya no se trata de ser los primeros en dar una noticia. Se trata ser fiables filtradores".

Elkabbach opina lo mismo. "No hay que tener miedo de estos canales complementarios de comunicación, ni por supuesto instituir forma de censura", dice. "Pero se hace fundamental fortalecer la voluntad y capacidad de verificación de los periodistas frente a esta avalancha de material. Sería peligroso abandonarse a un periodismo de recopilación y ordenación de contenidos encontrados en Internet, como ya, a veces, pasa".

¿Cuáles eran las intenciones de quienes grabaron la ejecución de Saddam? ¿Alimentar el odio de una facción? ¿Satisfacer la sed de venganza de otra? Lo único cierto de momento es que, cualquiera fuesen las intenciones, la piedra lanzada en el estanque está produciendo, gracias a las nuevas tecnologías, grandes olas. Las consecuencias del periodismo no convencional pueden ser devastadoras.

El vídeo que documentó las injustificadas violencias de la policía de Los Ángeles en contra del ciudadano negro Rodney King desencadenó en 1992 tres días de protestas, caos y masiva rebelión en la ciudad californiana.

"En ese caso, la difusión del vídeo dependía todavía de los medios convencionales, que tuvieron la posibilidad de contrastar la veracidad del material antes de publicarlo", dice (...) Michael Silberman, presidente de la Online News Association (...). La revuelta de Los Ángeles tenía motivaciones objetivas. "Ahora, el control puede ser sólo después de la difusión. Y, mientras se realiza, el daño puede ya haberse producido". El odio puede haberse desencadenado ya, la privacidad violada, la reputación manchada, con un alcance cada vez mayor.

Alcance aprovechado por los partidos políticos de medio mundo, que cuelgan en la Red vídeos de propaganda, muy parecidos en la forma a reportajes, que llegan íntegros a la audiencia, sin tener que pasar por el filtro de los medios convencionales; (...).

Pero también: "¿Qué hubiese pasado en Bosnia si alguien hubiese podido documentar lo que pasaba con una mini cámara o un móvil?", pregunta Silberman. O: ¿qué hubiese pasado en la Alemania nazi si alguien hubiese grabado y publicado lo que pasaba en los campos de concentración? "La posibilidad de denunciar crímenes y atrocidades aumenta enormemente y puede contribuir a detenerlos. Es un gran activo. La libertad de expresión aumenta, y con ella la capacidad de control sobre los poderes... el resultado neto entre riesgos y ventajas es positivo".

Y, en fin, en la Red hay bueno y malo al igual que fuera. "Y al igual que para los medios convencionales, la gente utilizará su espíritu crítico para decidir de quiénes fiarse o no", observa Milverton Wallace, profesor del University College de Londres.

Y además, "las nuevas tecnologías permiten a escala global eludir la prepotencia de las fuentes, que dictan la agenda y fabrican la información", Fernando González Urbaneja, presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España. "Los sujetos políticos y económicos tienden cada vez más a vender a los medios convencionales una información empaquetada... la presencia de estas otras voces ofrece vitalidad al debate".

Vitalidad que se manifiesta incluso bajo las bombas. Mientras los cohetes caían entre Líbano e Israel el pasado verano, quizá por primera vez en la historia se produjo un verdadero y directo diálogo entre civiles a los dos lados de las trincheras. Diálogo tejido de palabras, fotos y vídeos intercambiados y hospedados en la Red.

2 comentarios:

Fígaro dijo...

Buenas, soy un estudiante de Documentación interesado en la documentación periodística. Me ha llamado mucho la atención el término de "periodismo 3.0". Me gustaría saber más de la opinión de todo un profesional sobre la nueva dirección que está tomando el periodismo con el fin de la era de la prensa y del lugar que debe ocupar el documentalista dentro de la larga cola

José Ángel Renedo dijo...

Gracias por su interés.

Personalmente no creo que estemos en "el fin de la era de la prensa", sino en un momento de cambios muy importantes para los Medios y el Periodismo. También en un momento de nuevas posibilidades comunicativas para los ciudadanos como lo demuestra la importancia que está adquiriendo el "periodismo ciudadano".

En cuanto a los documentalistas y la larga cola creo que nuestra profesión es, sino la principal, si, al menos, una de las principales a la hora de gestionar y explotar las ingentes cantidades de información que generan los medios de comunicación.